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  • Foto del escritorZacur Córdova Mesina

Esdras 2:2b-35 - Parte #2 | ¿Paz?

Que bueno tenerte aquí. Hoy avanzaremos en el recorrido que iniciamos hace un tiempo en el libro de Esdras. El contexto lo puedes encontrar en Esdras 2:2b-35, pero hoy, necesito llevarte sin perder de vista Esdras 2, al libro de Jeremías 32. Luego, puedes leer el capítulo completo para conocer más de la historia. Por ahora, quiero llevarte a leer conmigo el vesículo 10 y 11, que dice:

JEREMÍAS 32:10-11 10 Y escribí la carta y la sellé, y la hice certificar con testigos, y pesé el dinero en balanza. 11 Tomé luego la carta de venta, sellada según el derecho y costumbre, y la copia abierta (Reina-Valera 1960)

Si la compra de la propiedad en sí era extraña bajo condiciones de sitio y asedio enemigo, pues comprar la heredad en una prisión es aún más extraño. Y si te fijas bien en el texto bíblico, Jeremías tuvo tiempo y calma para: comprar una propiedad, pesar el dinero, escribir la carta, sellarla, tomar la carta sellada y la copia abierta, y darla a su amigo y secretario personal Baruc. Es increíble pensar que todos los procedimientos legales apropiados

fueron seguidos como si la tierra se encontrara en paz.


Y yo recuerdo el episodio histórico registrado en el libro de Lucas cap. 8, y

Jesús, dice: Pasemos al otro lago del lago. Al subir a la barca, él se durmió y una gran tempestad se levantó, poniendo en peligro a toda la tripulación. Los discípulos estaban desesperados y en pánico, pero Jesús dormía, profundamente.


¿Por qué pudo dormir? Creo que porque su mente y corazón estaba lo suficientemente tranquilos, confiados en el amor y cuidado de Su Padre en el cielo. Y cuando los discípulos despertaron a Jesús, él pregunta: ¿por qué teméis,hombres de poca fe? Y luego de esto, Jesús reprende a losvientos y las olas.


¿Te diste cuenta? Jesús primero habló con los hombres, porque ellos eran los más difíciles de tratar: los vientos y el mar podía ser reprendido después. Jesús en ningún momento los reprende por molestarlo con sus peticiones de ayuda, sino por su incredulidad. Luego de que hiciera gran bonanza (tiempo sereno y tranquilo),ellos se preguntaban ¿Quién es éste?


La tormenta no podía perturbar a Jesús, pero la incredulidad de sus discípulos podía y lo hizo. La incredulidad no estaba en que temieran a una circunstancia terrible, sino en las palabras que Jesús había dicho: Pasemos al otro lado del lago (Lc 8:22). Jesús no dijo: "Hagamos lo mejor que podamos navegando y tal vez no nos ahoguemos".


Las circunstancias difíciles, como la tormenta en el mar con los discípulos o un asedio en Jerusalén con Jeremías, no son evidencia de incredulidad. La incredulidad es el rechazo de una promesa o un mandato de Dios a una situación particular.


Si Dios dijo: yo restauraré la tierra (como dijo a jeremías), y también dijo: pasemos al otro lado del lago, es porque así será, solo debes tener fe y obedecer. Y te darás cuenta que ante cualquier tempestad o asedio a tu alrededor podrás descansar, e incluso dormir, como si toda la tierra y el mar se encontrara en completa paz.


Mis amados hermanos, mis queridísimos lectores, es mi deseo y oración que, el Dios de gracia nos ayude a confiar en Él, y experimentar Su completa Paz.


Amén.


Próximamente, Esdras 2:2b-35 - Parte #3 | El Dios de las promesas

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